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Haz que cada minuto cuente

En un mundo cada vez más globalizado, lleno de compromisos y múltiples tareas que cumplir al día, el tiempo adquiere un valor irremplazable. Y es precisamente por falta del mismo, que a veces podemos descuidar nuestras verdaderas prioridades.

Para que esto no te suceda y siempre puedas tener el tiempo necesario para hacer lo que más te gusta, presta atención a los siguientes consejos que te ayudarán a sacarle el máximo provecho a tu día y a optimizar tu tiempo de la mejor manera.

Organiza tu agenda con base a prioridades

Para poder optimizar tu día es importante que planifiques muy bien cada una de las tareas que debes cumplir. Definir prioridades en el día, la semana o el mes, te permitirá centrarte en lo importante y tu productividad mejorará notablemente.

Si en el trabajo tienes a cargo diversas responsabilidades, es vital que aprendas a priorizar, pues esto no solo te permitirá cumplir tareas con eficacia, sino que también dará lugar para que te plantees aspectos tales como definir cuándo es necesario delegar funciones o pedir ayuda.

 

Escribe una lista de tareas y fija objetivos

Escribir siempre será un apoyo para la memoria, por eso, procura fijar una lista de tareas concisas por realizar.

Una buena alternativa, es que te fijes objetivos diarios y los apuntes de manera priorizada en tu lista. De esta manera verás cómo poco a poco irás saliendo de todas las cosas que te propusiste hacer en la semana.

Un buen consejo es que no pospongas ni aplaces tareas, procura realizar primeramente aquellas que incluso te causen más dificultad. De esta manera, a medida que las termines te sentirás más tranquilo y podrás ocuparte de las demás labores pendientes.

 

Asigna un tiempo estimado para cada cosa

Para poder llevar a cabo con éxito cada una de las tareas de tu lista, es importante que definas un tiempo promedio para ejecutarlas y así mismo te esfuerces para ser cumplido y puntual.

Define un horario para realizar cada actividad dentro de tu jornada. Por ejemplo, para contestar tus correos electrónicos a una determinada hora de la mañana o para hacer llamadas importantes, justo después de tomarte el café matutino.

 

Dedica un espacio para ti y tu relajación

No dejes que el trabajo te consuma, para que puedas tener un óptimo rendimiento laboral no debes olvidar sacar un tiempo del día para respirar y relajarte.

Puedes dedicar 15 minutos de tu jornada laboral a realizar una pausa y cerrar los ojos por un momento, a respirar, a estirarte, o sencillamente a comer un snack. Durante estas pausas, es importante que trates de desligarte por un segundo del trabajo y pienses en qué te gustaría hacer al terminar el día, o al salir de la oficina.

Recuerda que dedicarte tiempo nunca estará de más. Aprovecha este espacio por si tienes que ocuparte de alguna cosa personal pendiente y planea cómo ejecutarlo una vez llegues a casa.

 

No te estreses, haz una cosa a la vez y mantén una actitud positiva

El trabajo a veces apremia, por eso no cometas el error de intentar realizar demasiadas tareas a la vez, ya que esto solo ocasionará que te satures, y por ende que tu mente colapse.

Toma las cosas con calma y en momentos de estrés, actúa con serenidad y realiza una sola cosa a la vez. Aunque te parezca que así avanzarás más lento, solo será tu impresión, pues cuando te concentras en un solo aspecto tu rendimiento cerebral y productividad aumentan.

De igual manera, recuerda no perder la calma ante un imprevisto o una situación inesperada, por el contrario, siempre mantén una actitud positiva y ten en cuenta que a veces no todo puede salir perfecto y no es por tu culpa.




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